Lo que pasa en la calle y en el mercado – Parte II

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La semana pasada nos quedamos en que …………..parece que se desea lo exótico y se busca  lo apetecible, lo que me gusta y me va bien, cuando  otros buscan lo «seguro». Unos quieren que alguien les diga con absoluta certeza cuál es el camino a recorrer, y que otro piense y decida por ellos y otros no quieren consejos.  Tal vez, todos nos hemos acostumbrado a no pensar: al menos, a no pensar hasta el final. Es el llamado pensamiento débil. Vivimos en una época en la que tenemos medios cada vez más perfectos, pero los fines están bastante perturbados.   Todo lo que nos pasa parece que cabe en una única palabra: postmodernismo.  El término indica que se trata de una situación de cambio: es una época que viene «después» del modernismo y «antes» de una nueva era que todavía no conocemos.    Vivimos un cambio de época: estamos entrando en una nueva etapa de la humanidad. Y las novedades reclaman un nuevo modo de hablar y de actuar.

 

Los cambios culturales.

Quien quiere influir en el presente, tiene que amar la realidad en que vive. No debería  mirar al pasado, con nostalgia y resignación, sino que ha de adoptar una actitud positiva ante el momento histórico concreto:   estar a la altura de los nuevos acontecimientos, que marcan sus alegrías y preocupaciones, y todo su estilo de vida. «En toda la historia del mundo hay una única hora importante, que es la presente», dice Bonhoeffer.

Hoy en día, una persona percibe los diversos acontecimientos del mundo de otra forma que las generaciones anteriores, y también reacciona afectivamente de otra manera. Por esta razón, es tan importante saber escuchar los cambios de mentalidad, que  invitan a exponer las propias ideas y creencias de un modo distinto que antes.   A este respecto comenta un escritor: «No estoy dispuesto a modificar mis ideas (básicas) por mucho que los tiempos cambien. Pero estoy dispuesto a poner todas las formulaciones externas a la altura de mis tiempos, por simple amor a mis ideas y a mis hermanos, ya que si hablo con un lenguaje muerto o un enfoque superado, estaré enterrando mis ideas y sin comunicarme con nadie«. ¿Quién pensáis que puede ser?  (*)

Y reconocer que  el  relativsimo no es mas que  permanecer en nuestra «zona de confort»

El relativismo se ha convertido en un modo de ser, en un intangible. No tiene adversario. Ha conseguido eliminar las referencias de la vida. Derechos. Ha creado nuevos derechos. Una inversión de valores. Son tiempos nuevos. Más que de crisis. Que fomentan nuevos debates antropológicos sobre el concepto de ser libres. Una dulce tiranía es difícil de diagnosticar, son  retos que están en el valor de la verdad. Y ¿si digo que hemos de organizar una revuelta contra la cultura de la superficialidad? me quedaría sola verdad?, Ay dichosa zona e confort tan manida y tan real!.

 

 

(*) Razones para la alegría  de J.L. MARTÍN DESCALZO.

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